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Mi hijo se ha “volado” de pintitas

EXANTEMAS VIRALES

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Es un común motivo de alarma en los padres los exantemas o manchitas de aparción brusca en la piel de los niños, acompañando a un cuadro febril.

Este tipo de erupciones, que acompañan fundamentalmente a infecciones virales, pueden tener diversos aspectos, pero vamos a tratar las que debéis tener claras fundamentalmente.

Hay varias causas para los exantemas o erupciones cutaneas: virales, bacterianas, fúngicas (por hongos), alérgicas o irritativas, pero hay 5 cosas que debéis saber básicamente.

1.- Si son de origen alérgico, suelen picar y no se acompañan de fiebre.

2.- Si son de origen vírico, pueden tener aspecto y distribución muy diversa, pero en su gran mayoría desaparecen cuando comprimimos la piel donde se presenta la erupción. Es decir, al pasar la mano por encima, apretando la piel, debe clarearse y desaparecer. En este caso, lo más probable es que sea viral, y probablemente desapezca en pocos días sin dejar ninguna marca.

Si al pasar la mano presionando, persisten unas pequeñas manchas rojas como cabezas de alfiler, fijas, que no se aclaran…estamos ante las famosas PETEQUIAS, y esas lesiones , deben de ser valoradas por un pediatra lo antes posible. Normalmente no tienen transcendencia, pero a veces acompañan en el comienzo a cuadros de pronostico grave como la sepsis por meningococo.

Los exantemas con pequeñas ampollitas rodeadas de un halo enrojecido, que pican, que se incian en la cabeza y empiezan a bajar, suelen ser casusados por el virus de Varicela-zoster.

Y por último, y no menos importante. Cuando un exantema pica, hay que cortarle las uñas al niño y evitar que se haga daño rascándose u ocasionando una posible sobreinfección de una lesión, en principio benigna. Hay jarabes para disminuir la sensación de prurito que vuestro pediatra os podrá recetar.

Dra. Gil Domínguez, unidad pediatría IHP

 

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Prueba del talón

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La PRUEBA DEL TALÓN se realiza en Andalucía desde 1987. Sirve para descartar la existencia de algunas enfermedades poco frecuentes como la fenilcetonuria, el hipotiroidismo congénito o la fibrosis quística, además de otras que podemos detectar con la misma muestra. Este estudio se realiza a todos los niños y niñas en los primeros días de vida y permite la detección precoz de enfermedades evitando la posible discapacidad asociada a la falta de tratamiento o al tratamiento tardío.

La PRUEBA DEL TALÓN se realiza mediante la extracción de unas gotas de sangre del talón del recién nacido entre el 3er y 5º día de vida, una vez que el bebé haya tomado alimento, ya sea leche materna o artificial.

Para realizar esta prueba puede acudir a cualquiera de nuestros centros IHP durante los días laborables y a Urgencias en los días festivos. También puede realizarse a través de la seguridad social, en su centro de salud.

Una vez tomada esta pequeña muestra de sangre en el papel, el sobre se

cerrará y será enviado el mismo día por correo.

En ocasiones será necesario una NUEVA MUESTRA para confirmar el resultado o bien porque la muestra que llegó al laboratorio no era la adecuada. En su centro de referencia le informarán cómo completar el estudio en caso necesario.

En el hospital o maternidad de nacimiento, antes del alta, se entregará a la familia un sobre con un formulario, que es el que llevará al centro de salud el día que se realice la prueba. Este formulario tiene una zona impresa en un papel especial para la recogida de sangre, que no debe tocarse con los dedos de la mano, doblarse o mojarse.

Es muy importante RELLENAR o DAR LOS DATOS COMPLETOS para este formulario, SOBRE TODO EL DOMICILIO Y NÚMEROS DE TELÉFONO para poder contactar o consultar a la familia en caso de necesidad y remitir los resultados al domicilio, que normalmente llegan durante el primer mes de vida del bebe, cuando todo es normal. Si se detecta alguna alteración, contactan con vosotros rápidamente.

Dra Gil Domínguez, unidad pediatría IHP

 

EL COLESTEROL

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El colesterol es un lípido (grasa) contenido en los tejidos de animales vertebrados. A pesar de su mala fama, es esencial para la vida porque forma parte de la estructura de la pared de cada una de nuestras células, además es un precursor hormonal (hormonas sexuales y Cortisol, hormona reguladora del metabolismo), precursor de la vitamina D y de las sales biliares (que ayudan a la digestión de las grasas que comemos).

Hay varios tipos de Colesterol: El “BUENO” …o HDL, Y los “MALOS”: LDL y VLDL.

Lo nefasto del Colesterol son los niveles elevados del colesterol “malo” (LDL, VLDL), porque tienen tendencia a almacenarse en las paredes de los vasos sanguíneos, obstruyendo la luz de los mismos y pudiendo provocar problemas de circulación (infartos cardíacos, cerebrales, etc). Esta patología es improbable verla durante la infancia, pero puede empezar a fraguarse durante la misma.

Los niveles elevados de Colesterol pueden ser debidos a:

– Factores genéticos: historia familiar de hipercolesterolemia. Este dato debe conocerlo el pediatra, pues puede ser interesante solicitarle los niveles de colesterol al niño aprovechando una analítica rutinaria.

– Dieta rica en grasas de origen animal. En el cuadro de la figura se clasifican los alimentos en Recomendados a diario (Verdes), de Consumo moderado 2-3 veces en semana (Amarillo) o Restringidos o de consumo excepcional (Rojos).

Moraleja: Una vez más, y tanto para NIÑOS como para los ADULTOS, una dieta sana y equilibrada, es fundamental para el buen funcionamiento de nuestro organismo. Las RECOMENDACIONES serían, en general:

– Consumir MENOS GRASAS SATURADAS (carnes grasas, leche y derivados sin desnatar, pasteles, comidas preparadas y bollería). Aclaración: No es necesario que los niños tomen leche /derivados desnatados si toman una cantidad adecuada de los mismos (500 ml al día) y su pediatra no ha indicado lo contrario por problemas de obesidad, sobrepeso o elevación del Colesterol o Triglicéridos.
– Controlar semanalmente el consumo de huevos (3 en semana), mariscos y carnes grasas.
– Comer PESCADO 3 o más veces en semana. El pescado azul (atún, sardinas, caballas, etc) es bueno porque contiene OMEGA 3, que ayuda a regular los niveles de Colesterol.
– Consumir por lo menos UNA RACION DE FRUTA Y VERDURA AL DIA.
– CAMINAR al menos 45 minutos al día.

NOTA: Las Grasas Saturadas son las que solidifican a temperatura ambiente (sebos, tocinos y mantecas) y las que se asocian al aumento del colesterol malo. Las Grasas Insaturadas, son líquidas a temperatura ambiente (aceites de oliva, girasol y maiz-monoinsaturadas y el ácido omega-3 y 6-poliinsaturadas),y su efecto beneficioso radica en que desciende los niveles de colesterol malo. Salvo excepciones como el aceite de palma y coco que no son recomendables.

Dra Gil Domínguez, Unidad Pediatría IHP

 

Niño, duérmete

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¿Como puedo conseguir que mi hijo duerma bien?

Como para casi todo en esta vida hay unas normas, y en los niños mantenter una rutina es fundamental para conseguir este objetivo.

Horario fijo para acostarse y levantarse, fines de semana incluidos.

Evitar siestas lasrgas en niños mayores de 5 años.

Evitar bebidas excitantes con cafeina o chocolate, sobre todo por la tarde.

En adolescentes, evitar el alcohol y el tabaco.

Ejercicio regular. Preferentemente por la mañana, pero no en las 3 horas previas a acostarse.

Dormitorio con temperatura adecuada, ni frio ni calor excesivo, y con poca luz y ruido.

Tanto el hambre como el comer mucho puede alterar el ritmo del sueño.

No tomar grandes cantidades de azucar liquidos antes de acostarse.

En la cama: EVITAR la televisión y dispositivos electrónicos. Si tiene problemas de sueño, a veces ni leer un libro les relaja…debe ser un texto nada trepidante en todo caso.

Evitar el ordenador en las 2 horas previas.

Pero ni aún así duerme, ¿Qué hago?

Si el niño pequeño no puede conciliar el sueño o se despierta por la noche, hay que tranquilizarle para que sepa que estareis allí si os necesita, pero con el minimo nivel de estimulación posible (ruido, luz y contacto físico…a poder ser, no sacarlo de la cama).

Debe conciliar el sueño por si mismo en su cama y en su dormitorio, y en caso de que esto no ocurra debe consultar con un especialista. Si lo habituais a dormirse en brazos, en vuestra cama, en el sofá, etc…cuando se despierte, requerirá la misma rutina…y eso es entrar en un círculo vicioso donde nadie descansa en casa.

En refinitiva y resumiendo:

En las ultimas horas de la tarde el niño tiene que entrar en “modo rutina de descanso”: pocos estímulos excitantes (tele, música, ruidos, luz,etc) , repetir siempre la misma secuencia (baño, pijama, cena ligera y a la cama!) y es allí donde debemos acostumbrarlo a que se duerma solito, así se despierta, hará lo que hacemos los adultos, …darnos media vuelta y seguir durmiendo… (si nos dejan…como dice la canción).

Dra Gil Domínguez, Unidad pediatría IHP

 

Epixtasis (hemorragia nasal)

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La epistaxis es un sangrado por la nariz, frecuente en los niños entre los 2 y los 15 años, generalmente leve.

¿Cómo se produce?

En el niño los vasos sanguíneos del tabique nasal son más superficiales, y pequeños traumatismos, rascado o introducción del dedo en la nariz les hace sangrar. En aquellos con sequedad nasal, alergia y catarro les ocurre con más facilidad, incluso durante el sueño.

¿Cómo se trata?

Aunque es llamativa, hay que conservar la calma y aunque la hemorragia suele ceder espontáneamente al poco tiempo. Podemos comprimir 5 minutos con el niño sentado y con la cabeza en posición habitual. También se puede introducir un algodón o una gasa impregnada en agua oxigenada para ayudar a taponar. Es importante no dejar de presionar o de taponar antes de que se haya formado el coagulo.

¿Cómo se previene?

No debe rascarse la nariz, ni tocarse ni sonarse bruscamente un niño con hemorragias nasales. Evitar esfuerzos físicos a pleno sol. Tratar la alergia o el catarro si lo hubiera.

¿Cuándo nos debe preocupar?

Normalmente carecen de peligro, no obstante hay que consultar al pediatra si es intensa, se repite muy frecuentemente, se acompaña de sangrados de otra localización o hematomas no justificados, o bien cuando no cesa espontáneamente o con las medidas básicas.

 

Autora: Isabel Ferriz Vidal. Decálogo de Salud Infantil. Sociedad de pediatría de Madrid y Castilla la Mancha.

 

 

 

Heridas

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Una herida es cualquier lesión que causa una pérdida de la integridad de la piel o de las mucosas.

Heridas leves: Son pequeños cortes o rozaduras no profundos, que no necesitan ser atendidas en un centro sanitario. Basta con lavar la herida con agua abundante y jabón, frotar suavemente con una gasa para retirar posibles cuerpos extraños y restos de suciedad, polvo, tierra, etc, aplicando un antiséptico después. Cuando el corte es pequeño (menor de 1 cm) y los bordes están cerca uno de otro, o es una rozadura superficial, esto sería suficiente. Se puede cubrir la herida con un apósito autoadhesivo o una gasa estéril y esparadrapo para protegerla de traumatismos y evitar que se infecte. Cada 24-48 horas puede descubrirse, limpiando y desinfectando la herida nuevamente, vigilando el aspecto de la lesión. Si está inflamada, roja o caliente, tiene pus o hay fiebre hay que acudir al pediatra.

Si la herida está sangrando, es muy importante mantener la zona en alto, y presionar con una gasa o trapo limpio al menos 10 minutos para que el sangrado cese. Si la sangre empapa la gasa, no se debe retirar, utilizar otro trozo de gasa encima del anterior y continuar ejerciendo presión sobre la misma. Si no cesa, trasladar a un centro sanitario sin dejar de presionar. NO hacer TORNIQUETES.

Acudiremos a urgencias si:

  • Son muy grandes, o muy profundas.
  • Los bordes están muy separados.
  • Sangran mucho.
  • Se han hecho con un objeto punzante y no conocemos su profundidad.
  • Las que están causadas por mordedura (incluida la humana).
  • Si son más profundas que un arañazo y afecta a cara, ojos, boja, nariz, manos, dedos o genitales.
  • Las que tienen restos de tierra, ropa o cuerpos extraños dentro que no podemos quitar.
  • Las producidas por objetos sucios.

Autora: Dra María José Martínez Débora. (Decálogo de Salud Infantil. Sociedad de Pediatría de Madrid y Castilla La Mancha).

Palpitaciones en la infancia

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Ciertamente es una sensación desagradable. Sentimos que el corazón nos late más fuerte o más rápido. Sin embargo, los niños pueden referirlo de distinta manera: que les duele el pecho, que sienten golpes dentro del pecho, etc. Según la imaginación y capacidad descriptiva de cada uno.

Afortunadamente, en la mayoría de los casos estos episodios no tienen relevancia clínica alguna y se manifiestan asociados a determinadas situaciones, como estrés, miedo, fiebre o ejercicio físico. Pero en algunas (pocas en pediatría) ocasiones puede ser la manifestación de un trastorno del ritmo cardíaco.

¿Hay que alarmarse? No es del todo necesario si se asocia a estas situaciones concretas y fisiológicas como el miedo o la fiebre. En estos acontecimientos bastará con calmar al niño o bajarle la fiebre para que esta sensación remita en algunos minutos, y vigilarlo en las horas sucesivas para comprobar que no se repite. Conviene comentárselo a su pediatra en la siguiente consulta.

Sin embargo, si no se acompaña de una de estas situaciones, se prolonga más allá de algunos minutos y/o además de la sensación de palpitación sobreviene algún otro síntoma como mareos, dolor en el pecho, sudoración o palidez, debemos consultar a un pediatra de manera urgente.

Es frecuente que al llegar a Urgencias el cuadro haya cedido y, habitualmente, cuando se realiza un electrocardiograma para intentar detectar la arritmia éste es normal. Es importante aportar información al médico como situación en la que se desencadenaron las palpitaciones, duración aproximada, síntomas acompañantes, etc.

Si las palpitaciones se repiten de forma recurrente, sería aconsejable consultar con un Cardiólogo Infantil para realizar algunas pruebas más, como una ecografía de corazón (para buscar alteraciones anatómicas y funcionales cardíacas) y un Holter (EKG de 24 horas para intentar “cazar” la arritmia cuando se produzca).

En definitiva, la sensación de palpitaciones en pediatría suele ser una situación autolimitada y sin trascendencia clínica. Pocas veces hay que salir corriendo.

Dra Domínguez Gil, unidad de pediatría IHP