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Qué hacer cuando nuestro hijo tiene un retroceso en lo aprendido

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En ocasiones los niños tienen un retroceso en destrezas adquiridas o en el aprendizaje de algún hito evolutivo aparentemente conseguido (regresiones infantiles), causando cierto desconcierto e irritación en los padres. Volver a pedir el chupe, utilizar un habla más infantil, pedir el biberón, perder autonomía a la hora de comer, a la de dormir o en el control de esfínteres, son algunos de los comportamientos que con mayor frecuencia podemos observar.

El desarrollo evolutivo no es un proceso homogéneo y lineal. Las regresiones son normales y ocurren con bastante frecuencia, especialmente en la etapa de los 3 a los 5 años, en el paso a preescolar. Los niños y niñas pueden estar buscando la seguridad perdida, pueden requerir cuidado, protección o atención. Suele coincidir con un momento difícil o un proceso de cambio en la vida de los niños, como el nacimiento de un hermano o hermana, un cambio de domicilio, la entrada en el cole, separación de los padres, o alguna pérdida. Pero también en ocasiones es simplemente un parón necesario para continuar evolucionando.

¿Qué podemos hacer?

Lo primero es descartar cualquier causa médica, especialmente en los retrocesos del control de esfínteres y de la conducta alimentaria. Además debemos tratar de entender cuáles son las causas que han llevado al niño a dar ese paso atrás.

  • Es importante tomárnoslo con naturalidad, mostrar comprensión y paciencia.
  • Desdramatizar la situación, ya que es bastante frecuente.
  • Evitar responsabilizarle o culpabilizarle.
  • No reñirles, ni gritarles, ni enfadarnos. No utilizar palabras o expresiones despectivas como “eso es de bebé”, “eres una niña chica”, etc., que puedan ridiculizarlos.
  • Reflexionar si los padres estamos llevando a cabo alguna conducta que pueda estar manteniendo dichos comportamientos, como la sobreprotección.
  • Prestarles atención y dedicarles momentos exclusivos de dedicación para hacerlos sentir importantes.
  • No dejar de estar atentos a otros posibles síntomas que acompañen estos comportamientos, como cambios bruscos en el humor, en la conducta, etc. O la excesiva duración de las regresiones.Volviendo con el chupe

Marta Rivas, psicóloga infantil IHP

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